Reconectando con tu esencia: un viaje a través del enfoque IFS

En primer lugar, vayamos a la RAE para definir el concepto de “Esencia”. En la primera acepción la define así: 

“Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas”.

Si sustituyéramos el término “cosas” por “ser humano”, se podría decir que la Esencia de cada persona es aquello que nos define a cada una. Aquello que siempre está y que no varía. 

Entender la Esencia de cada persona como algo inherente a ella y permanente, puede ser un anclaje fundamental, especialmente en aquellos momentos en los que nos sentimos más perdidos que nunca. 

Que algo permanezca no significa que, debido a circunstancias como experiencias adversas o condicionamientos sociales, no nos sintamos en algún momento desconectada de ella. De hecho, es importante aceptar que esto forma parte de la vida y que todas atravesamos días, semanas o incluso temporadas en las que nos sentimos completamente alejados de nuestra Esencia. Según nuestra historia personal y cómo esté configurado nuestro mundo interno, reconectar con ella puede ser una tarea más fácil o difícil. 

Sin embargo, antes de profundizar en la función de esa Esencia, exploremos el planteamiento teórico del enfoque IFS. Te invito a mantener una mentalidad abierta y a entender estos conceptos desde un plano metafórico en todo momento, dado que todo lo que voy a explicar se manifiesta en la persona a través de elementos más tangibles como son los pensamientos, emociones, sensaciones y creencias. 

¿Qué es el enfoque IFS y que tiene que ver con la Esencia?

Internal Family Systems (IFS) o Sistema de Familias Internas es un modelo terapéutico desarrollado por Richard Schwartz basado en la premisa de que nuestra mente está compuesta por diferentes “partes”, cada una con su propio rol y función. Estas partes pueden colaborar o entrar en conflicto, dependiendo de nuestra historia y experiencias vividas. 

Más allá de estas partes, el autor introduce el concepto de “Self” o Esencia, que representa la parte más pura de cada individuo. Es ese estado en el que somos genuinamente nostras mismas, sin estar dominadas por el miedo, la inseguridad o el sufrimiento. Cuando estamos conectados con nuestra Esencia, gestionamos mejor todo lo que nos ocurre.  El Self cuenta con algunas cualidades clave: calma, claridad, conexión, compasión, creatividad, coraje, confianza, curiosidad y conexión.

¿Qué puede alejarnos de nuestra Esencia?

Dentro del modelo IFS, se identifican tres tipos de partes internas que pueden alejarnos de nuestro Self:

  • Partes exiliadas: Son las partes más vulnerables y cargan con aquellas heridas emocionales no resueltas. Esas partes suelen estar asociadas a experiencias dolorosas de la infancia y, al ser difíciles de enfrentar, otras partes protectoras intentan mantenerlas ocultas. 
  • Partes “managers” o “directivas”: Son aquellas que buscan mantener el funcionamiento normal de la persona, evitando el contacto con las partes exiliadas. Se pueden manifestar como autocrítica excesiva, perfeccionismo o hipercomplaciencia, entre otras muchas formas.
  • Partes “bomberos”: Su función es evitar el contacto con el dolor emocional, pero lo hacen de forma más extrema y urgente que los “managers”. Se pueden manifestar a través de un consumo abusivo de alcohol o drogas, atracones de comida, compras excesivas, autolesiones, etc.

Un ejemplo práctico para entender más fácilmente todo este lío de conceptos

Imagina una persona que experimenta un conflicto interno. En ella, se identifica por un lado una parte muy crítica que se va a manifestar a través de mensajes del tipo: “siempre estás igual”, “nunca logras aquello que te propones”, o “nunca serás suficiente”. El objetivo de esta parte es no conectar con alguna herida del pasado en la que esa persona se sintió rechazada o poco válida. Mientras que, por otro lado, se identifica otra parte que surge cuando la persona se siente muy abrumada emocionalmente y se manifiesta a través de compras compulsivas. De nuevo, esta parte también evita conectar con esas partes exiliadas que albergan emociones de tristeza y soledad.

Como puedes observar, ambas partes buscan proteger a la persona del sufrimiento, pero lo hacen de formas distintas y muchas veces en conflicto entre sí.

¿Cómo puede intervenir la Esencia en este proceso? 

El trabajo terapéutico consistirá en que el Self pueda comprender la función protectora de cada parte, reconocer su intención positiva de mantener a la persona a salvo y, sobre todo, entender que estas estrategias fueron necesarias en algún momento de su vida para sobrevivir. Este reconocimiento ayudará a la persona a desarrollar una mirada más compasiva hacia sí misma. Asimismo, a través de un adecuado proceso terapéutico, la persona podrá trabajar con sus partes exiliadas, proporcionándoles el cuidado y la atención que necesitan para repararlas. 

 Por favor, ¿un resumen más sintetizado para integrar todo esto?

Ahí va: 

  1. De forma natural, la mente contiene innumerables “subpersonalidades” o partes.
  2. Todas las personas tenemos un “Self” o “Esencia” intrínseco, presente desde que nacemos. 
  3. Nuestra respuesta psíquica al dolor es predecible: cuando aparecen partes heridas debido a experiencias con un componente traumático, surgen otras partes protectoras que intentan evitar el sufrimiento.
  4. Hablar de partes es hablar del funcionamiento de las personas: cómo piensan, cómo sienten, qué creencias tienen sobre el mundo o sobre sí mismas, qué vivencias han tenido, etc.
  5. Todas las partes tienen buenas intenciones, incluso aquellas que se comportan de forma extrema.
  6. Un sistema interno desestabilizado puede reequilibrarse en colaboración con la Esencia. 

Éstas son solo algunas pinceladas sobre la base teórica del modelo IFS. Si te interesa comprender mejor tu mundo interno, te invito a buscar un espacio terapéutico adecuado para ello.

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