En los últimos años, el concepto de la “niña interior” se ha puesto de moda en terapia. Seguro que has escuchado frases como:
“Conecta con tu niña interior”
“¿Qué le dirías a la niña que fuiste?”
Te confieso que, antes de especializarme en trauma, cada vez que escuchaba algo así, me sonaba un poco extraño.
¿Cómo que conectar con mi niña interior?¿Tengo que sacar mi colección de tazos y jugar con ellos para conectar con esa niña?
Como ves, estaba un poco pérdida. Por eso hoy quiero explicarte qué significa realmente este concepto en psicología. Y ya te adelanto que no, no implica desempolvar juguetes del trastero de tu madre para ponerte a jugar con ellos en el suelo.
¿Qué es la niña interior?
No te preocupes, no hay una mini-versión tuya rondando por tu cerebro que se levanta por las noches mientras tu duermes para ver dibujos animados. La niña interior es un concepto simbólico que hace referencia a la memoria que guarda todas esas vivencias en forma de experiencias, emociones, sensaciones y recuerdos que acumulaste en tus primeros años y que, sin darte cuenta, influyen en cómo piensas, sientes y te relacionas hoy en día.
Piensa en esto: nuestra infancia es como la primera lente con la que vemos el mundo. A través de ella aprendemos a vincularnos, a regular nuestras emociones y a formar nuestras creencias básicas sobre la vida y sobre nosotrxs mismxs.
Con el tiempo, vamos adquiriendo nuevas lentes, mejor ajustadas y con mejor graduación que nos ayudan a ver las cosas desde otras perspectivas. Esto nos permite poco a poco ir adquiriendo nuevas herramientas para enfrentarnos al mundo. Sin embargo, en ocasiones, por diversas razones, volvemos a mirar el mundo con esas primeras lentes desajustadas. Y esto nos puede generar mucho malestar.
¿Por qué los psicólogos queremos que conectes con tu niña interior?
Trabajar con la niña que fuiste tiene muchos beneficios en terapia. Aquí te dejo algunos de los más importantes:
- Conocerte y tomar consciencia: Tu forma de actuar hoy no es casualidad, sino el resultado de lo que viviste en tu infancia. Explorar esas raíces te ayudará a comprenderte mejor y a desarrollar una mayor compasión hacia ti mismx.
- Despertar empatía y la autocompasión: Como seres humanos, solemos sentir más ternura y compasión hacia un niño en situación vulnerable que hacia un adulto. Al conectar con tu niña interior, te resultará más fácil tratarte con amabilidad y paciencia.
- Cambiar tu propia narrativa: Contarte lo que ocurrió con otra mirada, te permitirá elaborar emociones que se quedaron bloqueadas y, desde la adulta que eres hoy, poder darte aquello que necesitaste en ese momento.
- Recuperar creatividad y espontaneidad: La niña que fuiste es creativa y espontánea. Conectar con ella puede ayudarte a redescubrir tu lado más genuino, creativo y libre.
Hoy en día, aunque en el espacio de terapia suelo utilizar otros términos que resuenan más con mi estilo terapéutico, reconozco que esta metáfora es una herramienta muy poderosa para el trabajo terapéutico.
Si todo esto ha resonado contigo, quizá sea el momento de buscar un psicólogx especializadx en trauma y comenzar tu propio proceso.